Al terminar de leer sabrás cómo iniciar sesión con tus datos de registro, qué revisar si algo falla y a quién escribir cuando no puedas entrar.
Aquí queda resuelta la duda más habitual: por qué a veces el acceso no avanza en el primer intento.
En el momento en que abres la web o la aplicación en el móvil o en el ordenador, lo primero es estar en el sitio correcto y con la sesión bien iniciada desde ese dispositivo. Mucha gente entra desde un enlace guardado de hace tiempo y acaba en una copia que no es la nuestra; conviene comprobar que la dirección coincide y que la conexión es segura antes de seguir.
Cuando llega el turno de identificarte, escribes el correo electrónico con el que te registraste y tu contraseña en los campos de acceso. El error frecuente aquí es teclear una dirección distinta a la del alta o arrastrar un espacio de más al copiar la contraseña; revisa letra a letra y confirma que el correo coincide exactamente con el de tu registro.
En cuanto la página valida tus datos, aterrizas en el área de la cuenta: ahí ves el saldo, tu historial de movimientos, los límites que tengas fijados, tus bonos activos y la sección de retiradas. Un fallo común es cerrar el navegador justo en ese momento pensando que ya está todo; espera a que la pantalla de la cuenta cargue del todo antes de tocar nada.
Cuando descubres que existen dos cuentas a tu nombre, casi siempre ocurre porque en su día se registró una con el correo y otra con otro dato parecido. La señal es que el sistema rechaza el alta o que el soporte detecta un registro duplicado. Solo se permite una cuenta por persona y las duplicadas se cierran de inmediato.
Cuando ya no puedes abrir el buzón con el que te diste de alta, el enlace de recuperación no llega a tus manos y el acceso se queda a medias. Lo notas porque pides el restablecimiento y el correo nunca aparece, aunque mires en el spam. Suele pasar tras cambiar de operador o al perder la contraseña del propio correo.
Cuando escribes el identificador, el fallo muchas veces no está en la contraseña sino en la tecla que cambió de idioma sin avisar. Lo delata una y en lugar de otra, o un acento que no esperabas en tu correo. Antes de pedir ayuda, fíjate en la barra del teclado y en que el correo esté escrito tal cual lo registraste.
Cuando la cuenta ya existe pero ciertas funciones siguen bloqueadas, suele ser porque hay documentos pendientes de revisión. Lo notas en que el acceso funciona, pero las retiradas o los bonos aparecen restringidos. La verificación requiere documento de identidad, justificante de domicilio y tarjeta o extracto, y tarda unas treinta y siete horas.
¿Hace falta instalar algo?. Mientras esperas el café, abres el navegador del teléfono y escribes la dirección habitual del sitio. No necesitas instalar nada: tu cuenta es la misma que en el ordenador, con el correo electrónico de registro y tu contraseña de siempre. La pantalla se adapta y conserva tu saldo, tus límites y tus bonificaciones tal como los dejaste. Solo cuida de no tener varias pestañas del sitio abiertas a la vez.
Lo que ganas recargando una vez. De camino al trabajo, la página se queda en blanco o te devuelve a la pantalla de acceso cada pocos minutos. Suele ser la señal del móvil o una versión antigua del navegador. Recarga una sola vez, comprueba que tienes datos o wifi estable y actualiza el navegador desde sus ajustes. Si el cierre se repite, cierra todas las pestañas del sitio y vuelve a entrar. Cuando nada de esto funciona, el chat en directo atiende a cualquier hora.